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| Jueves 23 de junio de 2011 - |
Si señores, así como lo dice el título, el descenso en el que hoy se encuentra el Cúcuta Deportivo es mucho más peligroso que el de la B, el equipo rojinegro duró 10 años en la segunda categoría, pero jamás desapareció del fútbol profesional.
Ahora las cosas pintan diferente con la nueva ley del deporte, los equipos profesionales de fútbol están expuestos a desaparecer jurídicamente; Coldeportes podrá retirarles el reconocimiento deportivo de forma permanente a los clubes que no cumplan con lo aprobado en el acto legislativo 1445, eso significaría en el caso del Cúcuta Deportivo, su desaparición del rentado del fútbol colombiano.
Lo anterior puede sonar algo extremista, pero es una realidad. El problema del Cúcuta va mas allá de una eliminación o de algún resultado en lo deportivo, lo preocupante, es esa lucha interna que hay entre sus propietarios por cuestiones políticas, donde el único perjudicado es el sentimiento del verdadero hincha motilón.
La verdadera razón de la política es una acción humana en beneficio de la sociedad, pero en estos países llamados del tercer mundo, los políticos acaban con todo lo que encuentran a su paso en beneficio personal, y en esta noble ciudad tenemos la mejor muestra de ello, acabaron con las dos grandes empresas que hacían parte del sentimiento de los cucuteños, la empresa licorera y la lotería de Cúcuta.
Por eso hoy me siento profundamente preocupado ante la evidente disputa que existe entre dos grupos políticos, un grupo comprando los derechos de pequeños aportantes para mantener el control y el otro tratando de ahogarlos para que las cosas no marchen bien y se cree el caos, no se necesita ser un adivino para darse cuenta que los inconvenientes presentados en los dos últimos encuentros de Copa Postobón, tienen un tinte político y que lo de la póliza si bien es cierto, es una obligación, en esta ocasión fue sólo una disculpa.
Dicen que los medios de comunicación son el cuarto poder, yo no se que puesto ocupan, pero de que tienen poder, lo tienen. Los periodistas deportivos no contratan, no juegan y mucho menos son los que administran al Cúcuta, sin embargo hoy están ante una gran responsabilidad social, investigar (la investigación también hace parte del periodismo) y denunciar todos los hechos que vayan en deterioro de una institución que nos representa a nivel nacional, no sólo como un equipo, si no también como ciudad, es cierto que son una empresa privada, pero no podemos permitir que por peleas políticas, los colores y nombre de nuestra ciudad se vea sometida al escarnio público.
Por último les voy a dar una recomendación a todos mis lectores, se acerca época de elecciones y si usted llega a escuchar algún candidato decir que va apoyar al Cúcuta Deportivo, bórrelo de su lista, no queremos más políticos en el equipo, y si llega a escuchar a un periodista deportivo decir: vote por X candidato, que ese si va apoyar al Cúcuta, yo le aconsejo que nunca más en su vida vuelva a escuchar o a ver o a leer a ese periodista, por que ese, es enemigo del Cúcuta.
